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Cómo hacer un podcast

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Siendo uno de los formatos más potentes para fidelizar al cliente, muchas marcas se preguntan cómo hacer un podcast.

Esta pregunta tiene dos respuestas: la larga y la corta. La corta es hacerlo con Contineo. La larga te la contamos a continuación.

ÍNDICE DEL POST

  1. ¿Qué es un podcast?
  2. ¿Por qué hacer un podcast?
  3. Definir la estrategia y el enfoque
  4. Preparar los guiones y los locutores
  5. ¿Cuánto dura un podcast?
  6. Material técnico necesario
  7. Cómo editar un podcast: la post-producción
  8. Cómo publicar un podcast
  9. Cómo hacer un podcast: la respuesta corta

¿Qué es un podcast?

Podcast es una palabra muy de moda que, paradójicamente, proviene de otra palabra que está tan poco de moda que, de hecho, ha desaparecido.

Podcast viene de iPod y broadcast

Empieza a olvidársenos que Apple y Steve Jobs renacieron de sus cenizas con el iPod, un reproductor portátil de música comercializado por primera vez en 2001 (seis años antes del primer iPhone). Desde 2019, con el iPod Touch de séptima generación, no ha habido nuevas entregas, probablemente debido a que cualquier reproductor MP3/MP4 resultar anacrónico en los tiempos de Spotify.

Como ya te contamos en el Instagram de Contineo, el primero en usar la palabra podcast fue el periodista y tecnólogo Ben Hammersley en 2004. Resulta muy interesante releer hoy aquel artículo de The Guardian que se preguntaba por el boom de la radio online. Traduzcamos aquí un pequeño extracto:

Los ingredientes para un nuevo boom de la radio amateur están ahí: reproductores MP3 como el iPod de Apple, el software para editar audio a precios baratos (o gratis) y los blogs como parte consolidada de Internet. ¿Pero cómo lo podemos llamar?¿Audioblogging? ¿Podcasting? ¿Guerrilla Media? «En realidad es un experimento”, dice Cristopher Lydon, ex periodista del New York Times y ahora en la National Public Radio. “Todo cuesta poco. Las herramientas están disponibles. Todo el mundo ha estado diciendo que cualquiera puede ser un creador de contenido, que cualquiera puede ser un broadcaster. Vamos a ver si funciona”.

Dieciocho años después podemos decir que el experimento funcionó. Y que en los últimos 5 años está viviendo un nuevo boom, un re-boom en el que las marcas están aprendiendo a usarlo para fidelizar y mimar a sus clientes.

Pero ¿qué es un podcast? Propongamos una definición sintética y aséptica, como deben ser:

un podcast es una grabación de audio que está en Internet y tiene intención de contar una historia por capítulos

¿Es lo mismo que la radio online? No tiene mucho sentido perderse en estos debates conceptuales, pero la gran diferencia es el lugar de nacimiento de esos contenidos de audio.

La radio nace en las emisoras, que tienen una programación limitada por las 24 horas que tiene el día, con una duración máxima para cada programa. El podcast nace directamente en Internet, sin límites ni de duración ni editoriales y con la vocación de poder ser escuchado en cualquier momento, aunque hayan pasado años de su creación.

En la práctica, todas las emisoras de radio suben su programación a las plataformas de podcasting, por lo que no es sencillo trazar una frontera clara entre radio y podcast. Comparten una ventaja de enorme valor: se pueden escuchar haciendo otras cosas, lo cual las convierte en píldoras de información y entretenimiento muy adecuadas para nuestra época multitarea. Tu podcast podrá ser oído por tu público mientras están haciendo deporte, cocinando, yendo al trabajo…

Cómo hacer un podcast: storytelling para podcast

Por qué hacer un podcast

Esta pregunta es, sin lugar a dudas, la más importante de todas. No tiene sentido estar en YouTube por estar, como tampoco lo tiene irse a Twitch porque “ahí están los jóvenes” o abrir un blog porque sí. Lo importante es lo que se quiere contar.

El podcast es un formato flexible, con límites aún por explorar. A día de hoy y por lo que conocemos, resulta idóneo para fidelizar a clientes, estableciendo con ellos una relación especial. Este debería ser su objetivo prioritario, aunque no hay que desdeñar su potencial para captar nuevos clientes… aunque la manera de captarlos debe evitar lo explícito y subrayar las labores de fidelización.

Evitar lo explícito significa que difícilmente va a funcionar un podcast que arranque vendiendo un producto y empujando a los oyentes a comprar, contratar o visitar/descargar una web/app. Subrayar las labores de fidelización significa que enseñando lo bien que cuidas a tus clientes, el mimo que les regalas, puedes convencer a quien aún no es cliente a subirse a tu barco.

A nivel temático, es un formato por naturaleza serial, una entrega por fascículos de una historia en la que tu marca exhibe sus atributos de valor. ¡Cuidado! Un producto o servicio nunca es lo mismo que sus atributos de valor. Lo que hay que enseñar son los atributos, nunca el producto o servicio.

Un ejemplo sencillo: el producto es la Coca-Cola, el atributo es algo tan intangible (y con tanto recorrido) como la felicidad. No enseñes una vulgar lata de Coca-Cola. Exhibe, en cambio, un estilo de vida.

¿Cuándo deberías decidir hacer un podcast? Solo si cumples los siguientes requisitos:

  • Es posible describir lo que vendes con atributos que son valiosos en sí mismos y pueden articularse como una historia. Si vendo cerraduras, no puedo hacer un podcast hablando de los diferentes modelos. Lo que puedo hacer es un podcast que trate cuestiones como la seguridad del hogar en los países occidentales y los principales cambios que ha habido en los últimos 30 años.
  • Estás dispuesto a contar una historia en la que tu producto/servicio apenas se menciona de manera explícita.
  • No esperas un retorno inmediato y confías en que estás sembrando la semilla de futuras captaciones y cuidando a tus actuales clientes para no perderlos.

Cómo definir la estrategia para un podcast

Nunca empieces un podcast sin saber lo que quieres conseguir a corto, medio y largo plazo. Incluso si lo haces solo para divertirte, eso ya es en sí mismo un objetivo. Si lo haces para divertirte lo que tendrás que medir tras los primeros episodios es: ¿te has divertido haciéndolo? Eso definirá el éxito o fracaso de la iniciativa.

¿Es posible ganar dinero haciendo un podcast? Esta pregunta tiene trampa y es importante que la reformules antes de adentrarte en el universo podcast.

¿Qué es ganar dinero?

  • Si para ti ganar dinero es que los oyentes paguen una suscripción mensual para escuchar tu podcast, lo vas a tener muy difícil para recuperar el 100% de lo invertido. Te recordamos que la radio de toda la vida y la mayor parte del contenido de Internet son 100% gratis.
  • Si para ti ganar dinero es evitar que tus actuales clientes se den de baja y construir una reputación de marca que te hará atractivo para potenciales clientes… entonces estás listo para hablar el idioma de los podcast.

Todo podcast deberá nutrirse de los atributos de valor del producto/servicio y desplegarlos como una historia a lo largo de varios capítulos.

Existen tantos tipos de podcast como marcas, pero hay 3 líneas que han demostrado despertar gran interés en el público:

  • Entrevistas a invitados que tienen un hilo en común, ya sea explícitamente (trabajan en el mismo sector) o implícitamente (comparten una misma filosofía/lifestyle).
  • Formación para aprender y dominar disciplinas específicas: desde algo tan concreto como un curso (de idiomas, de historia contemporánea, de filosofía…) hasta cosas más difusas como un podcast sobre running que va enseñando a los oyentes cómo afrontar los diferentes aspectos (nutrición, zapatillas, tipos de entrenamiento, carreras, psicología…).
  • Imitaciones de las tertulias radiofónicas: muy en boga últimamente, se trata de juntar a diversos personajes para que debatan sobre uno o varios temas. La clave en estos casos es no perder el foco y encontrar algo que suponga una línea de continuidad de un episodio a otro.

En el plano de las ideas, el podcast le debe mucho a la radio (y la radio empieza a robar ideas del podcast) pero existe una diferencia importante: en el podcast conviene dedicarse a nichos temáticos y nichos de audiencia.

Normalmente un enfoque generalista y para todos los públicos no va a funcionar, mientras que lo que suele cuajar es algo pensado para un tipo concreto de público. Un podcast sobre fútbol no, mejor un podcast sobre fútbol femenino en Europa. Un podcast sobre arte no, mejor un podcast sobre el arte urbano en España. Un podcast sobre tu marca no, mejor un podcast sobre lo que tu marca significa para quien la usa.

Antes de hacer un podcast tienes que saber a quién le vas a hablar. No hace falta saber responder a todas estas preguntas (de hecho, puede ser contraproducente), pero necesitas agarrarte a alguna de ellas: ¿cuántos años tiene tu oyente? ¿de dónde es? ¿cuál es su principal hobby? ¿qué le gustaría que le regalasen en su cumpleaños? Si ves que responder a alguna de estas preguntas te “seca” las ideas, no respondas. Busca la respuesta que consigue que florezcan ideas para tus episodios de podcast.

Cómo preparar el guion de un podcast

Los guiones para podcast son un arte y un oficio en sí mismo. Presentarse en la grabación sin guion significará un podcast confuso, innecesariamente largo y que te condenará a muchas horas de edición y postproducción. Incluso los humoristas que admiras por sus dotes de improvisación tienen guiones y llevan preparados sus chistes.

Del mismo modo, un guion excesivamente detallado y cerrado significará un podcast frío, artificial y soporífero. Siempre hay que dejar rendijas para las digresiones, los giros y lo imprevisto.

Sin perder de vista el esqueleto del episodio, hay que diseñar un traje holgado en el que haya espacio para las expresiones naturales, las risas sinceras y otros aspectos que nunca van a poder recogerse en un guion.

La clave, por lo tanto, es poner negro sobre blanco:

  • Cómo se empieza: la parte inicial debe ser la más férreamente guionizada, ya que ayuda a los que hablan a comenzar sin titubeos ni inseguridades.
  • Dónde inicia la historia: quiénes son los que hablan y por qué están allí.
  • Dónde acaba la historia: a qué ideas-fuerza queremos llegar una vez que hayamos recorrido todo el capítulo. El hueso de la fruta que debe quedarnos en la mano una vez hayamos devorado toda la carne.
  • Lo que no podemos dejarnos en el tintero: no son ideas-fuerza sino detalles, anécdotas y tips que son fáciles de olvidar. Es como si te olvidas de echarle sal al guiso: fue solo un descuido pero en el sabor se nota.
  • Reparto de roles: en el caso de que haya más de un hablante, es importante tener un pequeño esquema sobre quién va a dirigir la conversación. Cada participante deberá conocer, grosso modo, el tono general que va a usar (serio, jocoso, distraído, enfadado…) y los temas en los que va a aportar más valor que el resto (su área de especialidad).

Este sería el esqueleto indispensable. Los más dotados a la hora de conversar pueden salir airosos únicamente con esto. El resto deberá enriquecer este esqueleto con frases e incluso párrafos enteros guionizados para sostener su dicción durante la duración del episodio, especialmente si es largo.

En cualquier caso, y en esto el guion para podcast es igual que cualquier otro tipo de guion, es fundamental escribir las partes guionizadas de la manera más natural posible, intercalando modos coloquiales de hablar y relacionarse.

En cuanto a los locutores o hablantes, tienen que pensar en todo momento en sus oyentes. Hay que vocalizar adecuadamente, auto-imponerse un tono de voz determinado pero que cuente con varios registros y ensayar con la velocidad a la que se va a hablar. Lo recomendable es ser capaz de cambiar el ritmo, con una dicción más ágil en las partes más fáciles de entender y/o menos emotivas. Cuando el asunto se ponga complejo y/o deseemos poner un acento emocional, habrá que reducir el ritmo.

Material técnico necesario para hacer un podcast

¿Cuánto dura un podcast?

Existe un amplio debate sobre la duración óptima de un episodio de podcast. Las agencias y los creativos suelen recomendar duraciones inspiradas en la radio, de entre 15 y 30 minutos. Sin embargo, abundan los ejemplos de podcast con episodios de varias horas de duración que consiguen muchísimo seguimiento.

¿Largo o corto? Habiendo casos de éxito de todo tipo, la conclusión parece ser que la duración de cada episodio debe adaptarse a la historia (y no al revés). Se sigue experimentando con duraciones ultralargas de hasta 4 horas y frecuencia semanal. Sin embargo, la última tendencia es explorar el extremo opuesto.

Hasta ahora se había hablado de micropodcast o microcast, con episodios de menos de 10 minutos. Este formato se ha quedado algo encasillado en el estilo boletín de noticias radiofónico. El siguiente paso es hacer un micropodcast aún más corto: micropíldoras de información (de menos de 5 minutos) que se van hilando entre sí para dar forma a un nuevo tipo de podcast.

Esta opción reduce los costes de producción respecto a podcast con episodios de duración larga o intermedia, y su potencial es tan evidente que en Estados Unidos ya proliferan nuevas redes sociales como Beams o Racket, en las que se comparten audios con un máximo de 99 segundos de duración cada uno.

Material técnico necesario para  hacer un podcast

¿Cuánto dinero tienes que gastar en material técnico para hacer un podcast? Como en todo, la horquilla de precios es muy amplia. Y como en todo, una inversión alta en material correlacionará con una calidad técnica final más alta.

Vamos a centrarnos en lo absolutamente imprescindible, de más a menos importante:

  • Micrófono: aquí hay que tomar una gran decisión: ¿USB o XLR? Los primeros son los de andar por casa y uno de solapa con calidad suficiente puede valer. Los segundos son profesionales, necesitan una mesa de mezclas para funcionar y, lógicamente, cuestan más dinero. Un micro USB decente para grabar podcast puede costarte entre 50 y 100 euros. Si optas por ser más pro la inversión se duplicaría, ya que un micro XLR recomendable puede costar entre 100 y 200 euros. A esto habría que sumar el muy deseable pop-filter que filtra los ruidos de vocalización que tan molestos resultan en una grabación. Un buen pop-filter para podcast cuesta entre 50 y 100 euros.
  • Software de grabación de audio: aquí las opciones se cuentan por decenas, ya sean gratuitas, de pago o freemium. La más popular entre las gratuitas es Audacity, mientras que en las de pago domina Adobe Audition.
  • Insonorización: hay que procurar siempre grabar en un entorno cerrado, silencioso y donde no haya posibilidad de ruidos externos que afecten a tu grabación. En la gama alta tienes un auténtico estudio de grabación. En la gama baja… tu propia habitación, pero asegurándote de que no se oye el ruido de la calle, los vecinos, posibles timbres…
  • Auriculares: son para escucharte tú y escuchar al resto de participantes en el podcast. Si no tienes presupuesto, no gastes mucho en este apartado y escoge aquellos que te permiten seguir la conversación sin problemas.
  • Ordenador: obviamente necesitas uno, pero sus especificaciones no tienen que ser nada del otro mundo y muy probablemente el que tienes te vale.

Cómo editar un podcast: la post-producción

Al igual que cuando hablamos del guion, aquí la virtud está en el término medio. No existe un buen podcast con cero de guion o cero de post-producción, pero abusar de cualquiera de los dos elementos puede ser fatal.

Un exagerado trabajo de edición supondrá quitarle frescura a lo grabado y, sobre todo, multiplicar las horas de trabajo que se le tienen que dedicar. Entra dentro de lo normal dedicar a la edición de un capítulo el triple de lo que dura la grabación original. Por encima de eso estaríamos ya hablando de un exceso de post-producción.

Aquí te dejamos con un tutorial de uso de Audacity, un software muy recomendable para la post-producción de tu podcast si tu presupuesto es limitado. Si te puedes permitir un software de pago, en este vídeo puedes hacer un curso de Adobe Audition.

Cómo publicar un podcast

Una vez grabado y editado, tu episodio de audio puede ser compartido con tus oyentes. Para ello tienes que subirlo a Internet, obviamente. En el universo podcast no existe una única plataforma y te recomendamos subirlo, al menos, en las siguientes (tendrás que abrirte cuenta en todas ellas):

Algunas de ellas te permiten alojar tus grabaciones, mientras que otras (como Apple Podcasts) te van a exigir que el podcast esté previamente almacenado en algún lugar de la nube.

Cómo hacer un podcast: la respuesta corta

Siendo honestos, es imposible explicar en un post cómo hacer un podcast. Existen todo tipo de detalles que van a depender, fundamentalmente, de la estrategia y los objetivos. ¿Cuánto tiene que durar cada capítulo? ¿Con qué periodicidad publicar los capítulos? ¿Cómo difundir el podcast para que sea conocido? ¿Cómo monetizarlo?

La respuesta más corta a todas estas preguntas es hablar con Contineo.

Nosotros podemos ocuparte de tu podcast desde el principio hasta el final, siempre yendo de la mano contigo y validando cada paso para ofrecerte un producto llave-en-mano y que no tengas que preocuparte de ningún engorro. Diseñamos contigo la estrategia, los objetivos, la temática, el enfoque, el casting de locutores, los guiones… Con el mejor material técnico para conseguir audios de alta calidad.

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Escríbenos en cualquier momento y sin compromiso:
contineo@contineo.es

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¿Qué hace una agencia de Contenidos?

¿Qué hace una agencia de Contenidos?

¿Qué hace una agencia de Contenidos?

¿Qué es exactamente una agencia de Marketing de Contenidos? ¿Qué hace una agencia de Contenidos? O mejor todavía: ¿qué es el Marketing de Contenidos? ¿Y qué es una agencia, para empezar?

Una agencia consigue que las cosas cambien

Según la RAE un agente es «una persona o cosa que produce un efecto«.

Esta definición sirve perfectamente para separar unas agencias de otras. Para trazar una frontera clara entre las agencias que consiguen
cambiar la realidad de sus clientes y las que se limitan a emitir facturas.
  

Las hay grandes y pequeñas, generalistas y especializadas, pero lo que de verdad importa es si pretenden tener un efecto medible sobre el negocio de sus clientes (más allá de suponerles un gasto, claro).

¿Por qué son necesarias las agencias? ¿Por qué existen? Como en todo lo anterior, hay dos supuestos radicalmente diferentes:

  • Agencias necesarias porque aportan conocimientos, experiencia, agilidad y frescura a un cliente: hablamos de implementar, colaborar, enriquecer. Trabajar.
     
  • Agencias necesarias porque al cliente le da pereza ocuparse de ciertos temas:
    aquí el verbo que se conjuga es un verbo feo, «externalizar», quitarse de encima problemas.
    ¿Cuál es mejor? Depende de lo que se quiera conseguir. 

Si el objetivo es transformar la realidad, la solución nunca va a ser externalizar nada sino más bien interiorizar los frutos de un trabajo cooperativo entre agencia y cliente.

Como en toda relación, ambos deben crecer durante el proceso.

Marketing de Contenidos es publicidad sin anuncios

En estos tiempos en que la saturación publicitaria ha tocado techo, es habitual que los diferentes formatos de anuncio se vean condenados a la indiferencia del público:

  • Un spot en la tele: el momento en el que levantarse para ir al baño.
  • Una cuña en la radio: el lapso de frustración en el que dejas de escuchar tu programa favorito.
  • Un cartel al lado de la carretera: es mejor prestar atención al volante.
  • Un banner en Internet: ¿cómo hago para cerrarlo?

La audiencia está harta. El bombardeo es constante. Compra, consume, pinchaPor tierra, mar y aire les llegan indecentes proposiciones comerciales. Al principio estorbaban, simplemente estorbaban. 

Con el tiempo, se aprende a ignorarlo todo. Igual que se deja de escuchar un pitido molesto pero constante, el público de nuestros días tiene olfato para detectar los anuncios y puentearlos (con ejemplos paradigmáticos como los bloqueadores de anuncios online, cada vez más usados). Vistas así las cosas, ¿qué futuro le espera a la publicidad?

El futuro es vencer la desconfianza de una audiencia que ha aprendido a distinguir las orejas del lobo. No puedes parecer un anuncio. Tienes que parecer una historia. Entonces, te prestarán atención. 

Pero eso no es suficiente. Porque la audiencia también ha aprendido a desenmascarar a los lobos con piel de cordero. Sí, me cuentas una historia, muy bonito… pero al final volvemos a acabar en el mismo punto al que me llevaba aquel odioso banner. Compra, consume, pincha. 

El Marketing de Contenidos no es disimular un anuncio. El Marketing de Contenidos es hacer llegar tus historias a tu público. Y a partir de ahí ya no hay Marketing. Solo quedan Contenidos.  

¿Qué hace una agencia de Contenidos? Creer más en tus valores que en tus ventas

 

Llegamos por fin al punto clave. ¿Qué es una agencia de Contenidos? 

Una agencia de Contenidos se diferencia del resto de agencias porque su prioridad y su foco está en las historias que su cliente quiere contar. A veces el cliente ni siquiera sabe que tiene una historia entre manos. A veces solo tienen objetivos, ventas que conseguir, productos que promocionar. Todo eso es la materia prima con la que la agencia de Contenidos debe trabajar.

Una verdadera agencia de Contenidos no desprecia ni ignora el valor de las ventas. En absoluto. Pero está especializada en llegar a ellas por el camino del storytelling. Y para esa narración no sirven los números estimados, el ROI pronosticado.

Lo que hace falta es transformar los objetivos en ideas… y que de las ideas nazcan historias que seduzcan al público. Para eso hacen falta valores cualitativos, atributos que a menudo están ligados a emociones y afectos, a los verdaderos elementos movilizadores del ser humano.

Basta analizar un día cualquiera de un tipo cualquiera para comprobar que no somos seres racionales que toman decisiones basadas en cálculos matemáticos y balances coste-beneficio. Si así fuese, nadie bebería Coca-Cola (cuesta dinero, no te quita la sed y es mala para tu salud).

Somos emociones que caminan. Y en nuestro camino encontramos una gran cantidad de imágenes, sonidos y olores reclamando nuestra atención. Necesitamos filtrar, no queda otro remedio que ignorar la mayoría de lo que nos llega. Solo una pequeña parte de todos esos estímulos se traducen en experiencias que nos dejan huella.

Una agencia de Contenidos se preocupa por transformar objetivos de ventas en experiencias emocionales.

Muchos te van a decir que lo son, pero no hay tantas agencias de Contenidos en el mercado. Si a un panadero le pides que te venda un solomillo, te dirá que no es su terreno y que no sabe despiezar una vaca. Por desgracia, en el Marketing Digital no funciona igual y demasiadas agencias intentan acaparar demasiados terrenos diferentes.

En Contineo sabemos que somos una agencia de Contenidos. Y lo somos porque es lo que queremos ser. Creamos Contenidos para transformar objetivos de ventas en ideas. Con estrategia (lo que hace falta, cuando hace falta) y por supuesto con medios de difusión (Redes Sociales, SEO, SEM, whatever it takes) y con un análisis continuo que permita mejorar a cada paso.

Pero sin perder de vista el foco, la razón de ser: hacer que las cosas cambien mediante la transmisión de experiencias emocionales que se alejan radicalmente del compra, consume, pincha.

Ya no va de eso. En Contineo preferimos el vive, siente, opina.

  • Si quieres opinar sobre este post, puedes hacerlo con un comentario aquí abajo. 
  • Si quieres saber cómo Contineo puede ayudarte a descubrir tu propia historia, envíanos un email sin compromiso a contineo@contineo.es. Estaremos encantados de escucharte

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Los podcast y la revancha del long format content

Los podcast y la revancha del long-content format

  • Ejemplos de podcast. Tener visiones no siempre es sano. Algunas sirven para ver el bosque más allá de los árboles. Otras aplanan el terreno como una niveladora industrial y lo dejan todo deforestado.

Hace años alguien dijo que Internet era un medio de consumo rápido, que la gente tenía poco tiempo y por lo tanto los contenidos tenían que ser breves y efímeros

El razonamiento se basaba en la ley de la semejanza: ya que nos movemos en un entorno fugaz y saturado de píldoras informativas, sirvamos un menú veloz. Como todo va muy deprisa, hay que hacer contenidos escuetos. 

Una vida teletipo

 

El razonamiento no se sostiene ni en la teoría. Es como ver a alguien que vuelve estresado del trabajo, sin tiempo para hacerse la cena, y concluir que lo que necesita es un café bien cargado. Aun así, el short-content como remedio para todos los males vivió una edad dorada hasta hace pocos años. 

El límite de 140 caracteres de Twitter se interpretó como una señal del futuro, imponiéndose límites parecidos a contenidos web que se quedaban en titular, subtítulo y poco más. Un flash informativo que pretendía ser vanguardista pero que era en realidad un rastro del pasado: los teletipos. 

Conviene recordar que los teletipos servían para que los periodistas los persiguiesen y desarrollasen contenido a partir de ellos. Nadie se planteó nunca servir los teletipos directamente al lector… hasta que llegó Internet. 

Infórmese con un hilo de titulares que le dirán que llueve (pero no cuándo va a parar), le contarán que murió el presidente (pero no quién le mató) y le anunciarán el fin del mundo. 

El modelo parecía funcionar porque eliminaba intermediarios. Un relato fast-food del que podían encargarse los bots. 

Noticias fast-food

 

Los pseudotweets

 

Las webs de las grandes marcas quedaron trufadas de pseudotweets (con su brevedad, sin su actualidad) y de falsas recomendaciones. Párrafos sueltos que se quedaban en lo superficial. Para saber más no había otro remedio que ponerse a buscar en Google hasta encontrar un blog que explicaba a fondo el asunto.

Pronto la escuela se extendió al vídeo, donde durante años se ha recomendado no superar nunca el minuto de duración, o los treinta segundos… Así será viral, decían, sin tener en cuenta que hay cosas que pueden contarse en 5 segundos y otras que necesitan varias horas. 

Prisioneros del formato: no más de 200 palabras por post, no más de 1 minuto por vídeo, no más de 1 post al día en Facebook… Se olvidaron de la historia que querían contar. El resultado fue contenido breve pero pobre. 

Se copiaba a los tuiteros más relevantes, pero un vídeo de YouTube no es Twitter. Un post tampoco. Y entonces Twitter se cargó el límite de caracteres y dejó de ponerles puertas al campo. El que quiera ser breve, que lo sea. El que no, que se extienda. Y que el público decida.   

El revival del blog

 

Mientras tanto, algo estaba pasando en Google. El algoritmo seguía intentando comprender lo que necesitaba todo aquel que escribía palabras clave en la cajita de texto. 

Había que analizar en qué resultados pinchaba la gente y comprender los casos de frustración en los que llegaban a una página decepcionante y volvían al buscador para probar suerte otra vez. ¿Qué estaba pasando?

El algoritmo aplicó una democracia cruda. Empezó a aupar a las primeras posiciones a blogs especializados, medios digitales que construían capa sobre capa informaciones relacionadas y foros de discusión en los que solo importaba el contenido. 

El tráfico SEO provocó un revival. Los muertos salieron de sus tumbas. Nos dijeron que el blog y los foros habían muerto, pero allí estaban. Las redes sociales empezaron a explorar nuevas vías de creación porque ya no cabían en sus costuras. Todas las reglas se tambaleaban. Aparecieron personajes que se ponían a hablar delante de su webcam durante horas. Posts de Facebook de más de mil palabras. 

Y entonces volvieron los podcast. 

Ejemplos de podcast: Joe Rogan como paradigma

 

Como los blogs y los foros, los podcast existían desde hacía mucho y estaban acabados. En su primera ola se habían interpretado como un repositorio de programas de radio. En su segunda venida el podcast dio cobijo a creadores que en lo último que pensaban era en monetizar su producto. Y como suele pasar… fueron los que mejor lo monetizaron. 

El ejemplo Joe Rogan. El podcast más consumido en Estados Unidos es un señor frente a una mesa y un micrófono que habla con un invitado que no suele ser famoso. ¿Cuánto dura cada episodio? Lo que haga falta. Los hay de 45 minutos, de 1 hora, de 2 horas, de 3 horas… Igual que cuando quedas a tomar algo con un amigo, todo depende de la vida que vaya tomando la conversación. 

Joe Rogan, podcaster

Sin apenas guion, nunca es una entrevista al uso porque el anfitrión lleva al invitado a su terreno y acaban hablando de los temas favoritos de Rogan, como las teorías de la conspiración o las dietas alternativas. 

Joe Rogan no es periodista. Es un monologuista que viene de la stand-up comedy y que además es experto en jiujitsu y comentarista televisivo de MMA. Tiene un perfil incómodo porque algunas cosas le aproximan a la derecha americana (defensor de las armas y la caza, desdén hacia movimiento LGTBI) y otras a la izquierda (legalización de la marihuana, políticas sociales). 

Empezó hablando con sus amigos (que aún hoy son los que copan la lista de invitados) y cuando le llegó el éxito por su podcast pasaron Elon Musk, Bernie Sanders, Kanye West o Lance Armstrong. 

Nunca invita a quien te esperas y tiene cuidado de no convertirse en otro late-night show al que solo va quien quien está promocionando su último libro/película. La mayoría de las voces que intervienen son bastante desconocidas: humoristas, luchadores, nutricionistas, psicólogos…

¿Por qué funciona? Porque en el show de Joe Rogan destacan los dos secretos del podcast:

  1. Te hace compañía
  2. Un discurso compartido, con unos pocos valores muy acentuados. 

La mayor virtud de este formato es que te habla al oído cuando estás cocinando, yendo al trabajo, saliendo a correr, intentando dormir… Nadie quiere una compañía breve, todos quieren algo que dure. 

El segundo punto es el mayor éxito de Rogan: conectar una comunidad que comparte aficiones (artes marciales, la naturaleza, comer sano y estar fuertes) y se junta para vivir de una manera más auténtica, sobre el terreno. 

Otro tipo de radio

 

El podcast no ha descubierto la pólvora. La radio hacía todo esto hace setenta años y sus grandes programas siempre han contado con un estilo coherente, unas temáticas afines a su audiencia y una voz carismática que ejercía de líder. 

No tiene sentido trazar fronteras rígidas entre lo que es radio y lo que es podcast, pero existe una diferencia importante: el podcast no tiene límite de duración, mientras que un programa alojado en una emisora de radio tiene que parar para ceder el puesto al próximo programa en la parrilla. 

Liberado de todo límite, el podcast experimenta un auge. ¿Qué pasará con los miles de nuevos podcast que salen cada semana? ¿Se puede ganar dinero con esto? Joe Rogan ganó 30 millones de dólares el año pasado, todo fruto de reproducciones en YouTube (es una cámara fija que graba la conversación) y de inserciones publicitarias. 

Todos los episodios empiezan con cinco minutos de Joe Rogan anunciando productos diversos pero parecidos. Parrillas para asar carne, cuchillos, suplementos vitamínicos… La publicidad también tiene que adaptarse al estilo. Si se hace así, funciona. Si es al revés, queda como un injerto.  

Ejemplos de podcast: que sea largo

 

En España hay buenos ejemplos de podcast, como el artefacto radiofónico que transmutó en podcast sin dejar de ser radio. La Escóbula de La Brújula es la continuación natural de «La Rosa de los Vientos» de Juan Antonio Cebrián. Mucho antes que Iker Jiménez, Cebrián emitía de madrugada y congregaba a insomnes sedientos de historias que les ayudasen a soñar. «La Escóbula de La Brújula» es un podcast de duración indeterminada (pero siempre por encima de la hora) en el que varios tertulianos se expresan en monográficos sobre los vikingos, las momias o los cultos satánicos. 

No parece haber podcast que funcione sin un alto grado de especialización, al igual que ocurre con los blogs y los canales de YouTube. Aunque al final se acabe hablando de todo, es necesario encuadrarlo dentro de algo muy concreto. Lo que está haciendo A la cola del pelotón con el ciclismo es buena muestra. Largas charlas sobre actualidad ciclista que derivan en un grupo de Telegram en el que la comunidad chatea y un grupo de Strava en el que comparten los tiempos, distancias y vatios de sus salidas en bici. 

En el mundo del cómic, Es la hora de las tortas cumple a la perfección el único dogma del buen podcast: habla todo lo que necesites sobre algo que te apasione. 

Snap Judgment merece ser consumido con calma. Docu-historias en torno a experiencias de violencia y crecimiento personal. 

Ear Hustle comparte este tono pero la voz la ponen los presos de varias cárceles. No es ponerles un micrófono y que hablen, hay muchísimo de guion, post-producción y banda sonora.     

En un formato totalmente diferente, el New York Times tiene The Daily. Es lo más parecido a una píldora en podcast: media hora para diseccionar el gran tema de actualidad. No son breaking news sino la digestión de las breaking news. ¿Por qué no un podcast semanal con 3 horas de Iñaki Gabilondo reflexionando sobre la vida en lugar de sus breves editoriales diarios? 

Pero si hubiese que identificar un sector en España que podría estar aprovechándose mejor del podcast sería el del Arte y la Cultura. Los museos, galerías, publicaciones e instituciones culturales tienen una mina de temas especializados con los que hacer compañía a una audiencia que lo está deseando. ¿Quién no quiere irse a dormir con un análisis musicalizado de algunos de los mejores cuadros de la historia del arte? Aunque existen numerosos podcast centrados en la música y el cine, las artes plásticas parecen creer que su arte no se entiende si no lo ves con los ojos. Es precisamente al revés: lo que no puedes ver es lo que necesitas que te cuenten

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